La indignación por los prolongados cortes eléctricos continúa creciendo en Venezuela. La noche del miércoles 4 de noviembre, habitantes de distintas comunidades volvieron a tomar las calles para exigir respuestas ante las interrupciones del servicio, que afectan sus actividades cotidianas y mantienen a numerosas familias durante horas sin electricidad.
En Guanare, estado Portuguesa, vecinos del sector Cafí Café protestaron con el cierre de vías para denunciar las fallas eléctricas. En el estado Falcón también se registraron manifestaciones en distintos sectores de Coro y otras localidades. Entretanto, en Maracay, estado Aragua, residentes del barrio 23 de Enero realizaron un cacerolazo en la avenida Constitución, luego de superar las diez horas sin servicio eléctrico. Las protestas también se extendieron a la avenida Intercomunal Turmero-Maracay.
Los reportes de estas manifestaciones se suman a las jornadas de protesta registradas en días recientes en Lara, Carabobo y Cojedes, donde vecinos han recurrido a barricadas, quema de cauchos y cierres de calles para visibilizar sus reclamos. La crisis no solo afecta los hogares: también compromete el suministro de agua, el comercio y la atención de pacientes que dependen de equipos eléctricos.
Mientras las comunidades exigen soluciones y explicaciones, las denuncias por apagones prolongados siguen acumulándose. La falta de respuestas concretas mantiene el malestar ciudadano y aumenta la presión sobre las autoridades responsables del servicio eléctrico.
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