Una nueva oleada de amenazas de bomba sacudió este jueves 5 de noviembre el tráfico aéreo europeo. Al menos 25 vuelos comerciales fueron objeto de alertas que obligaron a desviar aeronaves, realizar aterrizajes no programados, evacuar pasajeros y desplegar equipos especializados en explosivos. No se reportaron víctimas y las inspecciones realizadas hasta el momento no han encontrado artefactos explosivos.
Los incidentes afectaron vuelos y aeropuertos de Francia, Italia, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Polonia, Austria, Dinamarca y otros países. Entre los casos más relevantes figura un avión de Aer Lingus que cubría la ruta Dublín-Roma y fue desviado a una base aérea francesa. También se activaron protocolos en Bulgaria, donde tres aviones de Ryanair recibieron amenazas, y en República Checa, donde cuatro aeronaves con destino a Praga fueron sometidas a inspecciones que no detectaron objetos sospechosos.
La respuesta de seguridad incluyó el despliegue de cazas militares para escoltar algunas aeronaves, además de revisiones de equipajes, pasajeros y aviones. Compañías como Ryanair, Wizz Air, Finnair, LOT y Aer Lingus estuvieron entre las afectadas. Aunque varias operaciones sufrieron retrasos y desvíos, los aviones involucrados aterrizaron sin que se registraran daños personales.
La nueva oleada se produce después de otras amenazas similares registradas el lunes y el martes, cuando al menos siete vuelos fueron afectados. Por ahora, las autoridades no han identificado a los responsables ni han confirmado que todos los incidentes formen parte de una misma operación coordinada. La sucesión de alertas mantiene bajo vigilancia a los organismos de seguridad y aumenta la preocupación por posibles acciones destinadas a perturbar el transporte aéreo europeo.