El médico advierte que cerca del 80 % de los hospitales carecería de equipos de diagnóstico y propone un plan de recuperación de dos años. La iniciativa contempla atender a 2,4 millones de pacientes durante el primer año, pero todavía no cuenta con financiamiento asegurado.
La crisis del sistema público de salud venezolano podría tener una dimensión mucho mayor de la que reflejan las denuncias cotidianas de pacientes y familiares. Más de ocho millones de personas presentarían patologías que requieren una solución quirúrgica, mientras buena parte de los hospitales enfrenta graves deficiencias de equipos, medicamentos e insumos médicos.
La estimación fue presentada por el médico y dirigente opositor William Barrientos durante una entrevista con El Nuevo Herald, en la que expuso un diagnóstico sobre el deterioro de la infraestructura sanitaria y planteó un programa de emergencia para recuperar la capacidad de atención del sistema público.
Según Barrientos, aproximadamente el 80 % de los hospitales venezolanos no dispone de equipos para realizar tomografías, resonancias magnéticas y ecografías. También advirtió sobre las deficiencias en servicios de laboratorio especializado y tecnología necesaria para atender a pacientes en unidades de cuidados intensivos, así como a personas con cáncer y enfermedades cardiovasculares.
El médico atribuyó estas cifras a investigaciones de campo realizadas por organizaciones no gubernamentales, fundaciones, universidades y especialistas en salud pública. Sin embargo, no identificó los estudios específicos ni la metodología utilizada para establecer esos porcentajes, por lo que las estimaciones no pueden considerarse un balance estadístico nacional verificado de manera independiente.
Un plan para atender a millones de pacientes
Ante este panorama, Barrientos propone ejecutar un plan de emergencia sanitaria durante dos años, con el objetivo de recuperar progresivamente la capacidad de respuesta de los centros públicos de salud.
La iniciativa plantea atender aproximadamente a 2,4 millones de personas durante el primer año, una meta que representa el 30 % de los más de ocho millones de pacientes que, según su estimación, necesitan una intervención quirúrgica.
El programa contempla tres líneas de acción prioritarias: recuperar la atención primaria mediante la rehabilitación de ambulatorios, dotar a los hospitales de equipos médicos y garantizar el abastecimiento permanente de medicamentos e insumos esenciales.
También propone establecer mecanismos de auditoría interna y externa, además de sistemas de seguimiento que permitan supervisar la utilización de los recursos y evaluar la calidad de los servicios prestados.
Sin presupuesto ni recursos garantizados
Uno de los principales obstáculos para materializar la propuesta es su financiamiento. Barrientos reconoció que todavía no existe un presupuesto detallado para ejecutar el programa y que tampoco hay compromisos económicos confirmados.
Como posibles fuentes de recursos mencionó los ingresos petroleros de Venezuela y el financiamiento de organismos multilaterales. No obstante, no precisó qué instituciones estarían dispuestas a participar ni qué cantidad de dinero sería necesaria para poner en marcha el proyecto.
El médico considera que la recuperación sanitaria debe incorporarse a las negociaciones políticas y a cualquier proceso de transición que permita establecer mecanismos transparentes de administración de los recursos públicos.
La propuesta fue presentada en Caracas el pasado 16 de octubre ante una delegación encabezada por Dinorah Figuera, y cuenta, según Barrientos, con aportes de especialistas en salud pública, epidemiología, práctica clínica y administración hospitalaria.