Las delegaciones prevén concluir la tercera ronda de diálogo este miércoles, con una agenda centrada en las libertades civiles, la reforma judicial y la renovación de las instituciones. Hasta ahora no se han anunciado acuerdos definitivos.
Representantes del chavismo y de un sector de la oposición venezolana tienen previsto culminar este miércoles 21 de octubre la tercera ronda de conversaciones orientadas a establecer garantías políticas y civiles para un eventual proceso electoral. Los contactos forman parte del proceso de transición política impulsado por Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro en enero, según informaron fuentes vinculadas a las negociaciones a la agencia EFE.
Las conversaciones comenzaron el pasado 14 de octubre y han estado centradas en el respeto de los derechos fundamentales, las condiciones para una futura contienda electoral y la renovación de las instituciones del Estado, cuestionadas por sectores opositores y organizaciones civiles debido a su presunta falta de independencia. Sin embargo, hasta el momento no se han hecho públicos los detalles de posibles acuerdos ni se ha anunciado un calendario electoral definitivo.
Durante esta tercera fase, la delegación opositora, encabezada por Dinorah Figuera, sostuvo encuentros con representantes de organizaciones no gubernamentales y del Colegio de Abogados de Caracas. En esas reuniones se analizaron propuestas para fortalecer las garantías civiles, atender las denuncias sobre vulneraciones de derechos humanos y avanzar en una transformación del sistema de justicia venezolano.
Las dos rondas anteriores, celebradas en agosto y septiembre, abordaron reformas judiciales, incluida la renovación del Tribunal Supremo de Justicia, así como el levantamiento de restricciones a portales informativos, la libertad de expresión y el desbloqueo de activos venezolanos retenidos en el extranjero. En el proceso no participan los dirigentes opositores María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. La continuidad de las conversaciones mantiene abierta la posibilidad de nuevos entendimientos, aunque el principal desafío será traducir las discusiones en garantías verificables y condiciones que permitan elecciones libres y competitivas en Venezuela.