El encarecimiento de los combustibles y la guerra con Irán se han convertido en factores clave para la economía estadounidense y la campaña de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre. Aunque el presidente Donald Trump sostiene que Estados Unidos puede resistir las consecuencias del bloqueo del estrecho de Ormuz, la interrupción del tráfico marítimo ha sacudido los mercados energéticos y elevado el coste de vida. Por esta vía transitaba habitualmente cerca del 20 % del consumo mundial de petróleo.
El impacto ya se refleja en los precios: la inflación estadounidense subió un 0,6 % en septiembre y alcanzó el 3,7 % interanual, impulsada, entre otros factores, por un aumento mensual del 9,1 % en la gasolina. El encarecimiento de la energía presiona a los hogares y repercute en el transporte y otros sectores económicos.
A menos de dos semanas de las elecciones legislativas, el coste de la vida se perfila como una de las principales preocupaciones de los votantes y un desafío para los republicanos, que buscan mantener el control del Congreso. La guerra con Irán añade presión política a Trump, mientras crece el malestar por los precios de la gasolina y la gestión económica de su Gobierno.