La crisis eléctrica en Venezuela volvió a explotar en las calles. Durante la noche del 6 de mayo, habitantes de al menos tres estados salieron a protestar en medio de la oscuridad, tras soportar cortes de electricidad de hasta 10 horas diarias que han convertido la rutina en un caos.
Las manifestaciones, marcadas por cacerolazos, gritos y quema de cauchos, reflejan el creciente descontento de comunidades que aseguran vivir en una emergencia permanente sin respuestas oficiales.
En Aragua, sectores como La Fuente, Villeguita y Santa Inés se encendieron con protestas espontáneas. Vecinos tomaron las calles, golpearon ollas y exigieron a gritos: “¡Queremos la luz!”.
En Monagas, específicamente en el urbanismo Lomas del Viento en Maturín, la paciencia también se agotó. Tras horas sin electricidad, residentes salieron a exigir soluciones inmediatas ante lo que califican como una situación “insostenible”.
La escena se repitió en Barinas, donde habitantes de Las Casitas protestaron en plena noche utilizando linternas, motos y cacerolas para visibilizar el colapso del servicio.
La tensión ya venía en aumento. Un día antes, el 5 de mayo, comunidades en Valencia (Carabobo) se alzaron luego de permanecer varios días sin luz, mientras en Cumaná (Sucre) vecinos bloquearon vías tras pasar más de 24 horas sin electricidad.
Las protestas evidencian un país que hierve en la oscuridad, donde los apagones prolongados no solo afectan la calidad de vida, sino que empujan a miles de ciudadanos a salir a la calle en busca de respuestas que, hasta ahora, no llegan.