Ucrania golpeó durante el fin de semana varios objetivos estratégicos en Rusia, en una de sus mayores ofensivas aéreas de 2026. El ataque alcanzó la terminal petrolera de San Petersburgo, un depósito de combustible y otras infraestructuras industriales y tecnológicas. Las autoridades locales informaron de al menos un fallecido y cinco heridos, mientras los equipos de emergencia trabajaban para controlar los incendios. También se registraron daños en edificios residenciales y alteraciones en las operaciones del aeropuerto de Púlkovo.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus sistemas de defensa aérea neutralizaron 1.015 drones ucranianos durante la noche, en distintas regiones del país y zonas bajo control ruso. La terminal petrolera de San Petersburgo, con capacidad para gestionar hasta 12,5 millones de toneladas anuales, figura entre las instalaciones afectadas. También fueron alcanzados un centro de datos de la empresa tecnológica VK y un centro logístico de la compañía Ozon. Aunque los incendios están confirmados por las autoridades locales, todavía no existe una evaluación independiente completa de los daños ni de sus consecuencias sobre las exportaciones de petróleo.
La ofensiva aumenta la tensión entre Kiev y Washington después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, reclamara el cese de los ataques contra la infraestructura energética rusa. El intento de establecer una tregua energética quedó en entredicho ante la continuidad de los bombardeos rusos contra instalaciones ucranianas. El presidente Volodímir Zelenski ha defendido la reanudación de los ataques contra objetivos petroleros rusos como respuesta a esas operaciones. La escalada abre nuevos interrogantes sobre el futuro del apoyo estadounidense a Ucrania y las posibilidades de alcanzar un acuerdo que reduzca los ataques contra infraestructuras estratégicas de ambos países.