La dirigente opositora Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015 y exiliada en España desde 2018, regresó este jueves a Venezuela en un movimiento que ha generado fuertes repercusiones dentro del escenario político nacional. A su llegada a Caracas, Figuera aseguró que su retorno responde a una invitación realizada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para participar en una serie de reuniones orientadas a impulsar acuerdos institucionales y avanzar en el proceso de transición política que se desarrolla en el país.
Según declaró ante medios de comunicación en el aeropuerto, la dirigente sostendrá encuentros con representantes del gobierno venezolano y con el encargado de Negocios de Estados Unidos en Caracas, John Barrett. Entre los temas que formarían parte de la agenda figura la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE), considerado uno de los pasos clave para la eventual convocatoria de futuros procesos electorales con mayores garantías y reconocimiento internacional.
El regreso de Figuera ocurre tras ocho años fuera de Venezuela y ha tomado por sorpresa a sectores de la oposición, incluidos dirigentes de la Plataforma Unitaria y del entorno de María Corina Machado, quienes, según diversos reportes, no habrían sido informados previamente sobre la iniciativa. Analistas interpretan el movimiento como una señal de que Washington busca ampliar los canales de negociación con distintos actores políticos venezolanos en un momento decisivo para la reorganización institucional del país.
La visita de Figuera se produce en medio de intensas conversaciones entre Caracas y Washington sobre temas políticos, económicos y electorales. Su presencia en el país es vista por observadores como uno de los acontecimientos políticos más relevantes de las últimas semanas, al incorporar una nueva figura al complejo proceso de diálogo que busca definir el futuro político de Venezuela y las condiciones para una eventual transición democrática.