Lejos de generar celebración, el bono especial depositado este viernes a docentes venezolanas por el Día de las Madres provocó indignación y fuertes críticas dentro del gremio educativo, que calificó el pago como una “humillación” frente a la grave crisis económica que atraviesan los trabajadores del sector.
El monto abonado fue de apenas 12,50 bolívares, equivalente a aproximadamente 0,02 dólares según la tasa oficial del Banco Central de Venezuela, una cifra que usuarios y sindicatos consideran insuficiente incluso para cubrir gastos mínimos cotidianos.
La bonificación fue depositada junto con la primera quincena de mayo al personal docente, administrativo y obrero del sistema educativo público, en medio de crecientes cuestionamientos por la política salarial aplicada por el Ejecutivo.
En redes sociales, maestros y trabajadores públicos expresaron molestia al señalar que el bono no alcanza ni para pagar un pasaje urbano o adquirir productos básicos. Algunos usuarios ironizaron diciendo que el depósito “no sirve ni para comprar un caramelo”.
La controversia ocurre pocos días después de que el gobierno anunciara un ajuste del llamado “ingreso mínimo integral”, manteniendo congelado el salario mínimo en 130 bolívares y concentrando los incrementos a través de bonificaciones no salariales. Esta política ha sido ampliamente criticada por sindicatos y trabajadores, que exigen aumentos reales de sueldo y pensiones.
El malestar del sector educativo se suma a las recientes protestas laborales registradas en distintas regiones del país, donde docentes, enfermeros y empleados públicos denuncian que los ingresos actuales son insuficientes para enfrentar el costo de vida en Venezuela.