“Supéralo y vuelve”: el cinismo de un poder que expulsó a millones… por Javier Núñez Leal

Darwyn Rosales

mayo 9, 2026

“Y si hay un venezolano en el extranjero que alberga en su corazón alguna forma de resentimiento, le decimos: ‘supéralo, perdónanos y vente’. Siempre estarás mejor en tu tierra”. Ese fue el mensaje de Jorge Rodríguez a los más de ocho millones de venezolanos que tuvieron que irse de su país porque los dejaron sin oportunidades, porque morían de hambre o, sencillamente, los persiguieron por pensar diferente.

El cinismo de Rodríguez y su camarilla no es ficción, es realidad pura y dura. El Chavismo no es consciente del daño que le han provocado al país, porque la realidad es que la migración venezolana no ocurrió de repente; fue una hemorragia lenta que terminó por convertirse en el mayor éxodo de la historia contemporánea de Hispanoamérica.

Y es que, ningún venezolano abandonó su tierra por placer en busca de ‘aventura’; la mayoría emigró por necesidad, desesperación, supervivencia, sino pregúntenselo a los millones que salieron caminando del país rumbo a Colombia, Perú, Chile o para cruzar la selva del Darién, intentando llegar a los Estados Unidos y Canada, porque no tenían para comer, porque la hiperinflación los estaba asfixiando o porque si permanecian un instante mas en el pais iban a ser torturados.

Los datos revelan lo que el chavismo ha ignorado desde siempre: su incompetencia y negligencia. Venezuela pasó de ser exportadora de petróleo a exportadora de migrantes, porque la realidad es que la diáspora venezolana no surgió de una guerra internacional ni de un desastre natural. Fue consecuencia de un modelo político y económico fallido que acabó con el aparato productivo nacional.

La realidad es que para el chavismo, quienes emigramos somos venezolanos de segunda; pasaron años señalando a quienes emigraban como “traidores”, “lavaplatos”, “lavapoceta” o “fracasados”, porque muchos tuvimos que reinventarnos afuera para poder salir adelante; sin embargo, ahora buscan el regreso porque andan en campaña electoral, se visten de azul y nos quieren echar cuentos a los que conocemos la historia, la hemos vivido y ademas tenemos un mundo recorrido.

Jorge, el perdón político no se decreta desde el poder; se construye con la verdad, aceptando los errores, ejecutando los cambios para que puedan haber elecciones democráticas, libres y transparentes que conlleven a la transición política, para que Venezuela se enrumbe en el cambio económico-social que la inmensa mayoría aspira y anhela.

Jorge, tu discurso “oficial” es la mejor demostración de tu impudicia y procacidad, apelas a la emoción nacionalista porque resulta más fácil eso que asumir responsabilidades y responder por todo el daño que han hecho a más de 30 millones de venezolanos, especialmente a los que han fallecido a manos de un régimen que ha cometido delitos de lesa humanidad.

Así que no, Jorge, el problema nunca fue el resentimiento. El problema fue el hambre, la persecución, la destrucción institucional y el exilio forzado de millones de venezolanos que ustedes generaron y mientras ustedes sigan intentando maquillar la tragedia con discursos sentimentales, seguirá existiendo un país entero que no olvida quién lo obligó a irse.

Por: Javier Núñez Leal @JavierMigrante

Periodista.-

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Darwyn Rosales
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