La tragedia provocada por el colapso de un glaciar en la frontera entre Nepal y el Tíbet deja ya al menos 633 fallecidos y cerca de 3.000 personas desaparecidas, según los balances más recientes disponibles este sábado. En Nepal se contabilizan 626 muertos y unos 2.426 desaparecidos, mientras que en el lado tibetano, administrado por China, se han confirmado 7 fallecidos y 554 desaparecidos.
El desastre ocurrió el 26 de agosto, cuando el desprendimiento de hielo, rocas y tierra desencadenó una gigantesca corriente de agua y lodo que descendió por los valles del Himalaya. La fuerza de la riada destruyó viviendas, carreteras, puentes, instalaciones eléctricas y proyectos hidroeléctricos, además de arrasar el estratégico paso fronterizo de Gyirong, entre China y Nepal.
Entre los desaparecidos hay al menos 540 extranjeros, muchos de ellos peregrinos, especialmente ciudadanos de India que se dirigían hacia Kailash Mansarovar, uno de los principales lugares sagrados del hinduismo. La destrucción de las vías de comunicación y las condiciones meteorológicas han complicado considerablemente la identificación de víctimas y las labores de rescate.
Las autoridades nepalesas suspendieron temporalmente este sábado las operaciones de búsqueda debido a la lluvia y la niebla, mientras solicitan asistencia técnica internacional para rescates complejos, recuperación e identificación de cuerpos y reconstrucción de las vías de comunicación. Algunos cadáveres presentan ya un avanzado estado de descomposición, por lo que las autoridades han anunciado la toma de muestras de ADN antes de proceder a su sepultura.
La magnitud de la destrucción también anticipa una enorme factura económica. El Gobierno de Nepal calcula preliminarmente que la reconstrucción podría costar entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, mientras unas 90.000 personas necesitan asistencia humanitaria urgente. Aunque el riesgo de ruptura de uno de los lagos formados por los deslizamientos ha disminuido, las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevos desprendimientos y crecidas.
El balance continúa en actualización y podría aumentar a medida que los equipos logren acceder a las zonas más devastadas.