La tragedia provocada por las devastadoras inundaciones y deslizamientos en Nepal y la región del Tíbet continúa agravándose. El balance ya alcanza al menos 800 fallecidos y alrededor de 3.000 personas permanecen desaparecidas, según los últimos reportes disponibles este domingo.
Las autoridades mantienen desplegados miles de efectivos de seguridad, equipos médicos y rescatistas, mientras helicópteros y unidades especializadas intentan acceder a las comunidades más afectadas. En Nepal, más de 8.000 personas han sido rescatadas, pero carreteras destruidas, puentes colapsados, deslizamientos y nuevas crecidas dificultan las operaciones.
Una de las principales prioridades es localizar a personas que podrían permanecer atrapadas en túneles de instalaciones hidroeléctricas, donde se teme que haya centenares de trabajadores incomunicados. Las autoridades también mantienen vigilancia ante el riesgo de nuevas inundaciones debido al incremento del nivel de los ríos y la formación de lagos naturales.
El desastre, ocurrido en la zona del Himalaya próxima a la frontera entre Nepal y China, ha provocado una enorme destrucción de viviendas, carreteras, puentes e infraestructura energética. En territorio tibetano, China reporta 16 fallecidos y más de 500 desaparecidos, incluidos numerosos ciudadanos extranjeros.
La emergencia continúa activa y el número de víctimas podría aumentar a medida que los equipos logren ingresar a zonas que permanecen aisladas. Las autoridades han advertido además sobre nuevas lluvias y crecidas que podrían complicar todavía más una operación de rescate que ya se desarrolla bajo condiciones extremas.