Miles de migrantes cruzaron este jueves desde Marruecos hacia Ceuta, ciudad autónoma española ubicada en el norte de África, en una de las mayores entradas irregulares registradas en los últimos años. La llegada masiva, que se produjo por distintos puntos de la frontera terrestre y marítima, desbordó la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad y de los servicios de acogida, obligando al Gobierno español a reforzar el dispositivo de emergencia e incluso a desplegar efectivos militares para apoyar las labores de control.
Numerosos migrantes caminaron hasta la frontera y otros rodearon a nado el espigón de El Tarajal para alcanzar territorio español. Imágenes difundidas por medios de comunicación muestran escenas de celebración entre quienes lograban llegar a la costa, mientras equipos de rescate, personal sanitario y agentes de la Guardia Civil atendían a personas exhaustas y trataban de mantener el orden ante el flujo constante de llegadas. Según los reportes oficiales, la crisis dejó además varias víctimas mortales durante la travesía.
Ceuta, junto con Melilla, constituye una de las principales puertas de acceso a la Unión Europea desde el continente africano. Las autoridades locales advirtieron que los centros de acogida quedaron rápidamente bajo una fuerte presión debido al elevado número de personas que ingresaron en pocas horas, mientras el Gobierno español evalúa nuevas medidas para gestionar la emergencia migratoria.
Aunque las autoridades aún investigan las causas que desencadenaron el ingreso masivo, diversos análisis apuntan a que la reciente decisión del Tribunal Supremo de España sobre el régimen aplicable a los migrantes que llegan por mar pudo haber sido utilizada por redes de tráfico de personas para incentivar los cruces irregulares. No obstante, el Ejecutivo español no ha atribuido oficialmente la crisis a un único factor.
Como respuesta a la emergencia, España y Marruecos anunciaron este jueves un acuerdo para reforzar la coordinación bilateral y acelerar la repatriación de las personas que ingresaron de forma irregular en Ceuta. Ambos gobiernos informaron que trabajarán para efectuar los retornos «lo antes posible», dentro del marco de su cooperación migratoria, mientras las autoridades marroquíes manifestaron su disposición a recibir a sus ciudadanos y colaborar para frenar nuevos cruces hacia la ciudad autónoma.