El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, decretó tres días de duelo nacional en homenaje a las víctimas del devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país el pasado 10 de agosto. La medida establece que la bandera nacional ondeará a media asta en todos los edificios públicos, embajadas y consulados colombianos en el exterior, como símbolo de solidaridad con las familias afectadas por una de las peores tragedias naturales registradas en los últimos años.
De manera paralela, el Gobierno oficializó la declaratoria de desastre nacional para agilizar la movilización de recursos destinados a la atención de la emergencia y a la reconstrucción de las zonas más golpeadas, entre ellas los departamentos de Chocó, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca. El Ejecutivo también mantiene vigente la emergencia económica para acelerar la ejecución de fondos y coordinar la ayuda nacional e internacional.
Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, organismos de socorro mantienen un despliegue permanente en las áreas afectadas. A las operaciones se incorporó la brigada mexicana de rescate Los Topos, reconocida internacionalmente por su experiencia en terremotos, con el objetivo de apoyar la localización de sobrevivientes entre los escombros. Las cifras sobre víctimas continúan actualizándose conforme avanzan los trabajos en terreno y las autoridades advierten que el balance podría variar en las próximas horas.