El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció nuevas medidas para frenar la ola de violencia que sacudió varias ciudades del país durante las protestas contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de las condiciones educativas. En un mensaje televisado, anunció que prefectos y alcaldes podrán prohibir determinadas concentraciones cuando exista riesgo de violencia. También ordenó investigar posibles fallos de los servicios de inteligencia y de la preparación policial, tras los saqueos, incendios y ataques contra edificios públicos y fuerzas de seguridad.
Macron lanzó una advertencia contundente a los responsables de los actos vandálicos y aseguró que quienes destruyeron bienes públicos o privados deberán responder ante la justicia. No obstante, distinguió entre los ciudadanos que se manifestaron pacíficamente para reclamar mejoras sociales y los grupos que aprovecharon las movilizaciones para provocar disturbios. Según el Ministerio del Interior, las protestas han dejado cerca de 2.400 detenidos y alrededor de 1.000 policías y gendarmes heridos, cifras que reflejan la gravedad de los enfrentamientos.
La crisis continúa este lunes, con nuevas críticas a la actuación de las autoridades y medidas adicionales sobre la mesa. El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha planteado toques de queda localizados, mientras Macron rechazó la dimisión del ministro del Interior, Laurent Nuñez, y le exigió esclarecer las deficiencias de planificación y prevención. Paralelamente, el mandatario convocó a estudiantes, docentes, sindicatos, legisladores y empresarios para buscar soluciones a las causas sociales de las protestas.