El chavismo parece haber dado un giro radical respecto a Nicolás Maduro. Una investigación publicada por el Financial Times señala que el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez no planteó la liberación del expresidente venezolano ni la de Cilia Flores durante las cinco sesiones de negociación sostenidas con la oposición, pese a que ambos permanecen detenidos en Estados Unidos.
El silencio contrasta con las declaraciones realizadas por Rodríguez inmediatamente después de la captura de Maduro, cuando calificó la operación estadounidense como una agresión y exigió su liberación. Según una persona que participó en las conversaciones y citada por el diario británico, “Maduro y Flores simplemente no existen en la mesa”, una señal que el Financial Times interpreta como uno de los indicios más claros de que el nuevo poder venezolano estaría dejando que el proceso judicial estadounidense siga su curso.
El cambio adquiere especial relevancia porque las conversaciones se desarrollaron durante casi dos semanas y estuvieron centradas en asuntos como la preparación de nuevas elecciones, la recuperación del país tras los terremotos y la reforma del sistema de justicia. El gobierno también anunció la excarcelación de 131 presos políticos, aunque Foro Penal había podido verificar inicialmente una cifra considerablemente menor.
Para el Financial Times, el silencio sobre Maduro refleja una nueva prioridad de Delcy Rodríguez: consolidar el poder y avanzar en su relación con Washington, mientras deja atrás al antiguo líder del chavismo. El diario advierte, sin embargo, que sectores radicales del movimiento todavía mantienen lealtad hacia Maduro. La gran incógnita es si este silencio representa una ruptura definitiva con el exmandatario o una estrategia política para evitar que su situación judicial interfiera en la negociación con Estados Unidos y la oposición.