Rachel Apa corría su primera maratón para recaudar fondos en honor a su abuelo, quien padeció Parkinson. Su padre atribuyó el fallecimiento a una grave condición muscular relacionada con el esfuerzo físico extremo.
La comunidad deportiva está de luto tras la muerte de Rachel Apa, una joven atleta de 24 años que falleció luego de desplomarse durante el Maratón de Nueva York, celebrado el pasado domingo 1 de noviembre. La corredora se encontraba en Central Park, cerca del kilómetro 39 de la competencia y a poco más de tres kilómetros de la meta, cuando sufrió una emergencia médica.
A pesar de la rápida intervención de personas que presenciaron el episodio, quienes comenzaron a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar, y de la posterior asistencia del personal médico de la carrera, Apa fue trasladada en estado crítico al hospital Mount Sinai, donde falleció horas después.
Su padre, Steve Apa, declaró a medios estadounidenses que los médicos le indicaron que la muerte de su hija estuvo relacionada con una rabdomiólisis, una afección potencialmente mortal que provoca la destrucción de fibras musculares y la liberación de sustancias en el torrente sanguíneo que pueden ocasionar daños graves, especialmente en los riñones. No obstante, las autoridades forenses de Nueva York mantenían abierta la investigación para determinar oficialmente la causa del fallecimiento.
La historia de Rachel ha generado una profunda conmoción porque participaba en su primera maratón con un propósito solidario: recaudar fondos para la lucha contra el Parkinson, en memoria de su abuelo, quien padeció esta enfermedad y falleció en 2022. La joven había sido jugadora de hockey sobre césped en la Universidad Bucknell y se encontraba desarrollando su carrera profesional mientras cursaba estudios de posgrado.
La muerte de Rachel Apa deja un profundo dolor entre sus familiares, amigos y compañeros del mundo deportivo. Su caso también ha puesto de relieve los riesgos de las complicaciones médicas que pueden presentarse durante actividades físicas de alta exigencia, incluso en personas jóvenes y aparentemente saludables.
