Una operación de alto riesgo en el río Komati, en Sudáfrica, culminó con la captura y sacrificio de un cocodrilo de aproximadamente 4,5 metros y 500 kilos, sospechoso de estar relacionado con la desaparición de un empresario ocurrida a finales de abril.
El animal fue localizado durante un despliegue que incluyó drones y helicópteros, tras llamar la atención de los equipos de búsqueda por su comportamiento inusual: un abdomen visiblemente hinchado y escasa reacción ante la presencia humana.
El operativo requirió maniobras complejas, incluyendo el descenso de un capitán de una unidad de buceo desde una aeronave para asegurar al reptil en aguas consideradas peligrosas.
Tras su captura, el ejemplar fue trasladado al Parque Nacional Kruger, donde especialistas realizaron una necropsia que reveló la presencia de restos humanos en su sistema digestivo, lo que refuerza la hipótesis de un ataque mortal.
Las autoridades informaron que los restos serán sometidos a pruebas de ADN para confirmar si pertenecen al empresario desaparecido, cuyo vehículo fue hallado abandonado cerca de un puente afectado por la crecida del río.
El caso ha abierto una investigación en la provincia de Mpumalanga y ha llevado a las autoridades a reiterar las advertencias sobre el peligro extremo de acercarse a zonas fluviales habitadas por grandes depredadores.