Un imprevisto técnico marcó el cierre de la histórica visita apostólica del papa León XIV a España. Una avería detectada en la aeronave que debía trasladar al Pontífice de regreso a Roma obligó a modificar los planes de viaje en el último momento, generando una situación poco habitual en la agenda de la Santa Sede.
Ante la imposibilidad de resolver la incidencia de forma inmediata, el rey Felipe VI ofreció al Santo Padre utilizar el Falcon de la Fuerza Aérea Española asignado a la Casa Real para completar su retorno al Vaticano. La propuesta fue aceptada por León XIV, quien emprendió el viaje acompañado por sus colaboradores más cercanos y varios altos representantes de la Curia Romana.
La decisión es interpretada como un gesto de cortesía institucional y cercanía entre la Corona española y la Santa Sede, poniendo un broche simbólico a una visita que durante varios días movilizó a cientos de miles de fieles en Madrid, Barcelona y otros puntos del país. Fuentes cercanas a la organización destacaron que la prioridad fue garantizar la seguridad y el cumplimiento de la agenda del Pontífice sin mayores retrasos.
La imagen del papa viajando a bordo de una aeronave facilitada por el jefe del Estado español constituye una escena poco frecuente en la historia reciente de las visitas papales. Con este episodio concluye una gira considerada histórica, tanto por la magnitud de los actos celebrados como por el fuerte respaldo popular que acompañó al primer viaje de León XIV a territorio español desde su elección como sucesor de Pedro.

