La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció el miércoles 21 de octubre la suspensión inmediata de la obligatoriedad de las máquinas fiscales para los comercios del país. La medida busca reducir los costos operativos y facilitar la formalización de pequeños y medianos negocios, según explicó el superintendente del Seniat, Román Maniglia.
Rodríguez justificó la decisión en el avance de la interconexión digital entre el Seniat, la banca y otros organismos públicos, que permitiría mejorar el control y la recaudación tributaria. Durante el mismo anuncio, informó que el registro de contribuyentes especiales se redujo de más de 132.000 a aproximadamente 44.000, tras una revisión de las empresas y personas incluidas en esa categoría.
La suspensión no significa que los comerciantes queden exentos de facturar o cumplir sus obligaciones fiscales. El alcance práctico dependerá de los mecanismos de facturación admitidos por la administración tributaria. Según información publicada el 22 de octubre, Maniglia indicó que los negocios podrán decidir si continúan utilizando máquinas fiscales, mientras se avanza hacia nuevos sistemas digitales.