La crisis energética en Cuba escaló este miércoles luego de que cientos de ciudadanos salieran a las calles en distintos puntos de la isla para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico, en medio de apagones que ya superan las 40 horas continuas en algunas zonas del país.
Las protestas se producen después de que el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconociera públicamente que el país agotó por completo sus reservas de combustible. “No tenemos absolutamente nada de fueloil ni de diésel”, declaró el funcionario en la televisión estatal, admitiendo que la red eléctrica nacional opera en estado crítico.
En barrios de La Habana y otras ciudades, residentes denunciaron cortes eléctricos de hasta 20 y 22 horas diarias, situación que ha provocado manifestaciones espontáneas, cierres de calles y fuertes reclamos contra el deterioro de las condiciones de vida. Videos difundidos en redes sociales muestran a ciudadanos exigiendo electricidad en plena oscuridad mientras aumentan las tensiones sociales.
La emergencia energética golpea además el suministro de agua, la conservación de alimentos, el transporte y los servicios hospitalarios, en un contexto marcado por la escasez de medicinas y productos básicos. Analistas consideran que Cuba enfrenta una de las peores crisis económicas y eléctricas de las últimas décadas.
El gobierno cubano atribuye el colapso al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y a las restricciones para importar combustible, especialmente desde Venezuela y otros aliados tradicionales. Mientras tanto, las autoridades buscan desesperadamente nuevos proveedores de petróleo para evitar un colapso total del sistema energético nacional.