El Gobierno del presidente Donald Trump comenzó a desplegar aproximadamente 600 militares estadounidenses en América Latina, en una nueva fase de su estrategia contra las redes del narcotráfico y las organizaciones criminales. La información fue publicada el miércoles 14 de octubre por The New York Times, que citó a funcionarios militares familiarizados con los planes.
Los efectivos pertenecen a un batallón de la 10.ª División de Montaña del Ejército de Estados Unidos, con base en Fort Drum, Nueva York. Los primeros militares comenzaron a trasladarse a una nueva instalación de entrenamiento en la selva de Panamá, donde realizarán ejercicios antes de continuar con actividades conjuntas con fuerzas de Colombia y Honduras.
Según el reporte, algunas de las tropas podrían prestar apoyo a unidades estadounidenses de Operaciones Especiales que asesoran a fuerzas aliadas en acciones contra presuntos narcotraficantes. También se contempla reforzar la seguridad de helicópteros militares y responder ante posibles situaciones de riesgo durante esas misiones. No obstante, el Pentágono no ofreció detalles específicos sobre el despliegue.