Las intensas lluvias, el granizo y las tormentas eléctricas han provocado graves daños en la Región Metropolitana. Las autoridades mantienen medidas de emergencia ante el riesgo de nuevos deslizamientos.
Santiago de Chile enfrenta una sucesión de episodios meteorológicos severos que han dejado calles anegadas, viviendas dañadas y vehículos arrastrados por corrientes de agua y barro. La emergencia se agravó el martes 13 de octubre, cuando una intensa tormenta, acompañada de granizo y actividad eléctrica, afectó a distintos sectores de la Región Metropolitana. El fenómeno se suma al aluvión registrado días antes en Las Condes, donde se reportaron seis personas heridas y daños en miles de viviendas.
La fuerza de las precipitaciones ha provocado inundaciones, deslizamientos y daños en infraestructuras, además de interrupciones eléctricas y problemas de movilidad. En algunos sectores, las autoridades y los equipos de emergencia han tenido que evacuar o auxiliar a residentes afectados por el avance del agua y el barro. La situación también llevó a suspender las clases en establecimientos públicos de Santiago, Providencia y Ñuñoa para facilitar las labores de limpieza y permitir la inspección de las instalaciones.
Ante el riesgo de nuevas emergencias, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) declaró alerta roja en sectores de la Región Metropolitana por la amenaza de remociones en masa. El Gobierno chileno también declaró a Las Condes zona afectada por catástrofe tras el aluvión del 8 de octubre. El ministro del Interior, Claudio Alvarado, informó que distintos organismos, entre ellos el Ejército, Bomberos y equipos del Ministerio de Obras Públicas, participan en las tareas de asistencia y recuperación.
Los especialistas advierten que la combinación de precipitaciones intensas en periodos cortos, condiciones atmosféricas inestables y terrenos vulnerables puede favorecer nuevos episodios de inundaciones y aluviones. Algunos expertos relacionan el contexto meteorológico con el fenómeno de El Niño y el calentamiento global, aunque no se puede atribuir cada tormenta exclusivamente a esos factores sin un análisis específico. Las autoridades mantienen la vigilancia y piden a la población atender las alertas oficiales, evitar cruces inundados y mantenerse alejada de quebradas y zonas de riesgo.