Estados Unidos evalúa incorporar el carbón venezolano dentro de futuros acuerdos de cooperación energética con Venezuela, una posibilidad planteada este lunes por el secretario del Interior, Doug Burgum, durante una conferencia de prensa en Houston. La declaración amplía el alcance de las conversaciones entre Washington y Caracas, que hasta ahora han estado concentradas principalmente en petróleo, gas y recuperación del sistema eléctrico.
Burgum explicó que el carbón podría tener doble destino: la exportación o la generación de electricidad dentro de Venezuela. El funcionario sostuvo que la reconstrucción de la infraestructura energética venezolana requerirá un aumento significativo de la capacidad de generación para atender la demanda interna, lo que abre la posibilidad de utilizar recursos nacionales como parte de esa recuperación.
El planteamiento adquiere relevancia porque Venezuela prácticamente no ha exportado carbón en los últimos años. Además, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense (OFAC) modificó este mes una licencia para aclarar que empresas estadounidenses pueden realizar determinadas operaciones con productores estatales venezolanos de carbón.
La iniciativa se produce en un contexto de reacomodo acelerado del sector energético venezolano. Washington ya ha anunciado acuerdos destinados a aumentar la producción petrolera, modernizar la red eléctrica y atraer inversiones internacionales, mientras empresas como Chevron y otras compañías energéticas avanzan en proyectos de expansión en el país.
Más allá del carbón, las declaraciones de Burgum apuntan a una estrategia estadounidense que busca convertir los recursos energéticos y mineros de Venezuela en uno de los pilares de su recuperación económica, al tiempo que Washington procura asegurar nuevas fuentes de suministro y oportunidades para empresas estadounidenses. El verdadero alcance de una eventual incorporación del carbón a los acuerdos bilaterales dependerá de futuras negociaciones y autorizaciones.