Golpe al crimen organizado en Colombia. Héctor Bastidas Bravo, alias “Bonito” o “Boni”, señalado por las autoridades como segundo cabecilla de los Comandos de Frontera, fue capturado en zona rural de Guamal, Meta, apenas días después de la posesión del presidente colombiano Abelardo De La Espriella.
La captura fue realizada durante un operativo de las Fuerzas Militares en el departamento del Meta y fue presentada por el nuevo Gobierno como una de sus primeras acciones contundentes contra las estructuras del crimen organizado. De La Espriella había prometido desde el inicio de su mandato una política de “mano dura” contra los grupos armados y las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
El caso adquirió una nueva dimensión después de que el CTI de la Fiscalía notificara a Bastidas Bravo de la existencia de una orden de extradición hacia Estados Unidos por delitos relacionados con tráfico de drogas, según informó Semana.
De acuerdo con la información atribuida a las autoridades, alias “Bonito” habría tenido responsabilidades en la coordinación de actividades de narcotráfico, además de acciones violentas contra integrantes de la Fuerza Pública y población civil.
Las investigaciones también lo vinculan con operaciones de la organización en Putumayo, Amazonas y Nariño, así como con actividades en territorio ecuatoriano y el control de corredores utilizados para el tráfico de drogas.
Las autoridades consideran que la captura afecta la capacidad de coordinación y control territorial de los Comandos de Frontera, una estructura que mantiene presencia en zonas fronterizas y disputa corredores estratégicos asociados a las economías ilícitas.
Según el reporte oficial citado por Semana, “Bonito” habría desempeñado un papel relevante en los planes de la organización para recuperar y consolidar territorios en disputa con otros grupos criminales, además de mantener el control de rutas utilizadas para el narcotráfico.
La operación se suma a la estrategia anunciada por De La Espriella de concentrar los esfuerzos de las Fuerzas Militares y organismos de seguridad en la captura de los principales cabecillas de las organizaciones armadas.
La notificación de la solicitud de extradición abre ahora un nuevo frente judicial para Bastidas Bravo. Su eventual entrega a Estados Unidos dependerá del procedimiento correspondiente y de las decisiones de las autoridades colombianas.
La captura también representa una primera prueba para la política de seguridad del nuevo Gobierno colombiano, que ha prometido golpear directamente las estructuras de mando del narcotráfico y los grupos armados.