A más de un mes de los devastadores terremotos que sacudieron el centro-norte de Venezuela, la recuperación de las víctimas continúa siendo la principal demanda de cientos de familias, que piden a las autoridades no acelerar la remoción de escombros ni las demoliciones en las zonas devastadas hasta localizar a todas las personas desaparecidas. En sectores de La Guaira y Caracas, los allegados de las víctimas permanecen junto a montañas de concreto, convencidos de que aún hay cuerpos atrapados bajo las estructuras colapsadas.
Mientras avanzan los trabajos de limpieza para dar paso a la reconstrucción, familiares y voluntarios insisten en que la prioridad debe seguir siendo la búsqueda de los desaparecidos. En muchos casos, las labores continúan realizándose de forma manual, con picos, palas y herramientas improvisadas, ante la esperanza de recuperar a sus seres queridos. «La gente no va a dejar a sus muertos ahí», resume el sentir de quienes, día tras día, regresan a las zonas del desastre para esperar noticias.
La tragedia también ha puesto de manifiesto las dificultades para identificar a las víctimas. El estado en que fueron hallados algunos cuerpos y el elevado número de desaparecidos han complicado el trabajo de los equipos forenses, prolongando la incertidumbre y el dolor de numerosas familias que aún esperan confirmar el destino de sus parientes.
Aunque las autoridades avanzan en la estabilización de las edificaciones dañadas y preparan el inicio de la fase de reconstrucción, para quienes siguen buscando a un familiar el tiempo parece haberse detenido. Entre el ruido de la maquinaria y el silencio de los escombros, cientos de venezolanos mantienen una sola exigencia: que ninguna obra continúe hasta que la última víctima sea encontrada y pueda recibir una despedida digna.