Al cumplirse dos años de las protestas del 29 de julio de 2024, el derribo de al menos nueve estatuas de Hugo Chávez en distintos estados del país continúa siendo uno de los episodios más emblemáticos de la ola de manifestaciones que estalló tras las elecciones presidenciales. Un informe publicado por la organización Provea documentó la destrucción de estos monumentos en localidades como Coro, La Guaira, Los Teques, Guárico y otras ciudades.
El derribo de las estatuas ocurrió en medio de las movilizaciones ciudadanas registradas tras los comicios de 2024 y constituyó un hecho sin precedentes por tratarse de símbolos asociados al legado político de Hugo Chávez. Estos actos reflejaron un cambio en el comportamiento de comunidades tradicionalmente identificadas con el chavismo.
Tras las manifestaciones, se produjo una amplia respuesta de los organismos de seguridad, caracterizada por detenciones masivas y operativos de persecución contra manifestantes y dirigentes políticos. Diversas organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos denunciaron entonces un incremento de las detenciones por razones políticas y otras violaciones de derechos fundamentales durante el período posterior a las protestas.
Dos años después, las estatuas derribadas siguen siendo uno de los símbolos más poderosos del estallido social que sacudió a Venezuela tras las elecciones de 2024. Más allá del concreto y el bronce, aquellas imágenes recorrieron el mundo y quedaron registradas como la expresión del profundo quiebre político y social que marcó una nueva etapa en la historia contemporánea del país.