Estados Unidos retira sus últimos militares de Venezuela: termina una inédita misión tras los terremotos

Darwyn Rosales

julio 26, 2026

Un mes después de los devastadores terremotos que golpearon Venezuela, los últimos militares estadounidenses abandonaron el país. El Comando Sur confirmó la culminación de su misión humanitaria sobre el terreno, cerrando una operación excepcional que llevó tropas, buques, aeronaves y equipos especializados estadounidenses hasta algunas de las zonas más afectadas por la catástrofe.

“Hoy, los últimos miembros del equipo de SOUTHCOM partieron de Venezuela”, informó el general Francis L. Donovan, quien señaló que la salida marca el final del apoyo en terreno del Departamento de Defensa a la respuesta por los terremotos. El comandante enfatizó, sin embargo, que el retiro militar no supone el final del respaldo estadounidense a los venezolanos.

La dimensión del despliegue fue considerable. A comienzos de julio, el Comando Sur informó que cerca de 2.000 militares estadounidenses participaban en la operación, tanto en Venezuela como desde centros logísticos en Puerto Rico y Curazao. Estados Unidos movilizó aviones C-17 Globemaster y C-130 Hercules, helicópteros, equipos de búsqueda y rescate y buques como el USS Fort Lauderdale, USS Billings y posteriormente el USS San Antonio. Las fuerzas estadounidenses también ayudaron a recuperar la capacidad operativa del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar y facilitaron el traslado de personal, equipos y ayuda humanitaria.

La operación representó además una imagen política impensable hasta hace poco tiempo: militares estadounidenses trabajando en territorio venezolano y coordinándose con autoridades locales después de años de confrontación entre Caracas y Washington. Pero el objetivo declarado de la misión fue estrictamente humanitario: apoyar la búsqueda y rescate, restablecer corredores logísticos y garantizar la llegada de suministros durante la fase más crítica de la emergencia.

Ahora comienza otra etapa. Con la retirada del componente militar, la asistencia estadounidense continuará bajo conducción civil, mientras organizaciones humanitarias y agencias especializadas asumen un papel mayor en la recuperación y reconstrucción. El propio SOUTHCOM señala que este relevo forma parte del funcionamiento habitual de las misiones internacionales de respuesta a desastres: los militares intervienen especialmente durante la fase crítica y posteriormente ceden responsabilidades a estructuras civiles.

Los uniformes estadounidenses se marchan de Venezuela, pero la emergencia permanece. Después de un despliegue que comenzó prácticamente horas después de los terremotos, la salida de los últimos efectivos cierra uno de los capítulos más singulares de la respuesta internacional a la tragedia y abre otro mucho más largo y complejo: reconstruir las ciudades, viviendas e infraestructuras destruidas y atender a miles de venezolanos que todavía viven las consecuencias del desastre.

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