Juicio por el caso PDVSA-Cripto avanza entre denuncias y revelaciones sobre un presunto desfalco multimillonario

Darwyn Rosales

junio 3, 2026

El juicio por el caso PDVSA-Cripto, considerado por analistas y organizaciones especializadas como el mayor escándalo de corrupción registrado en Venezuela en las últimas décadas, continúa desarrollándose bajo estrictas medidas de reserva mientras salen a la luz nuevos detalles sobre el alcance de las pérdidas económicas y las denuncias formuladas por varios de los acusados.

El proceso judicial comenzó formalmente el pasado 20 de abril de 2026 y reúne a 64 imputados, entre ellos el exministro de Petróleo Tareck El Aissami, el exdiputado Hugbel Roa, el exministro de Finanzas Simón Zerpa y varios empresarios y operadores financieros vinculados a la trama. El juicio se celebra a puertas cerradas en Caracas, situación que ha sido cuestionada por organizaciones defensoras de la transparencia y el debido proceso.

Según la acusación presentada por el Ministerio Público, la red investigada habría utilizado mecanismos paralelos para comercializar petróleo venezolano mediante esquemas financieros asociados a criptomonedas, evadiendo controles internos y generando enormes pérdidas para el Estado.

Uno de los aspectos más impactantes del caso es la magnitud del presunto daño patrimonial. Mientras la cifra oficial manejada por la Fiscalía ronda los 5.550 millones de dólares, investigaciones y estimaciones de organizaciones como Transparencia Venezuela elevan el perjuicio económico a más de 16.900 millones de dólares.

Los informes señalan que solo en 2020 se habrían negociado aproximadamente 5.800 millones de dólares en operaciones petroleras, de los cuales cerca de 2.000 millones nunca ingresaron a las cuentas nacionales. Entre 2021 y 2022 el faltante habría superado los 12.800 millones de dólares, mientras que durante el primer trimestre de 2023 otros 2.100 millones quedaron sin justificación clara sobre su destino final.

Las investigaciones apuntan a que parte de los recursos habrían sido canalizados mediante estructuras financieras vinculadas a empresarios y operadores relacionados con el esquema de comercialización petrolera bajo análisis.

Paralelamente, varios de los acusados han aprovechado las audiencias para denunciar presuntas irregularidades durante su detención y procesamiento judicial. El propio Tareck El Aissami ha formulado acusaciones sobre supuestas violaciones de derechos humanos, aislamiento prolongado, negación de asistencia médica y otras presuntas prácticas ocurridas durante su reclusión.

Especialistas consideran que más allá de las controversias procesales, el núcleo del caso sigue siendo el gigantesco impacto económico que la trama habría provocado en un país golpeado durante años por la crisis económica, la caída de la producción petrolera y el deterioro de los servicios públicos.

A medida que avanzan las audiencias, el caso continúa generando atención nacional e internacional por el volumen de recursos comprometidos y por las implicaciones políticas que podría tener para figuras que durante años ocuparon posiciones estratégicas dentro de la estructura de poder venezolana.

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