Un reportaje del diario The New York Times revela que Nicolás Maduro estaba convencido de que Estados Unidos no ordenaría un ataque militar contra Venezuela semanas antes de ser capturado el 3 de enero de 2026, tras una breve conversación telefónica con el entonces presidente estadounidense Donald Trump el 21 de noviembre de 2025.
El reportaje describe que, en medio de crecientes tensiones entre Washington y Caracas, ambos mandatarios sostuvieron una llamada de menos de diez minutos en la que, a pesar del contexto de amenazas, mantuvieron un tono cordial. Durante la conversación, Trump elogió la voz de Maduro y le ofreció reunirse en Washington. Maduro rechazó la invitación por temor a una trampa, según fuentes consultadas por el medio, y propuso un encuentro en un lugar neutral que Trump descartó.
Interpretaciones divergentes tras la llamada
Según el rotativo neoyorquino, Maduro interpretó ese diálogo cordial como una señal de que no habría una acción militar directa contra Caracas, y que aún existía espacio para negociar una salida digna del poder. En cambio, Trump habría concluido que Maduro no estaba tomando en serio el ultimátum estadounidense para renunciar al cargo, lo que acentuó la presión de Washington.
Ofertas de salida y rechazo
En diciembre de 2025, mientras Estados Unidos impuso un bloqueo petrolero como medida de presión, la Casa Blanca hizo una última oferta mediada por Turquía: si Maduro aceptaba exiliarse, EE. UU. no lo perseguiría judicialmente ni confiscaría su patrimonio. Según el reportaje, Maduro rechazó esa propuesta final, persistiendo en su creencia de que Washington no atacaría directamente.
Consecuencias y operación militar
El rechazo a las ofertas de negociación y la confianza de Maduro llevaron a que Washington acelerara los preparativos para una operación militar contra su régimen. Aunque el ataque fue inicialmente programado para diciembre de 2025, fue pospuesto por factores como el mal clima hasta que finalmente se ejecutó en enero, culminando con la captura del líder venezolano y su posterior traslado a Estados Unidos bajo cargos penales.