Al menos 35 movimientos aéreos vinculados con la guerra contra Irán se registraron entre el 27 de febrero y el 5 de marzo, a pesar de la postura pública de “no participación” expresada por el gobierno español frente al conflicto.
Según el monitoreo de operaciones aéreas, en ese período se contabilizaron cerca de 40 movimientos de vuelos en las bases de Base Naval de Rota y Base Aérea de Morón, ubicadas en Andalucía. De ese total, cinco corresponden a aterrizajes y despegues de un avión Beechcraft, que utilizó ambas instalaciones junto con la Base Aérea de Torrejón para realizar trayectos hacia y desde Marruecos.
El dato más significativo es que 24 de los movimientos registrados fueron despegues de aviones de combate, los cuales habrían participado en la ofensiva contra objetivos en Irán tras realizar escalas previas en bases militares estadounidenses en Italia y Alemania.
Durante los siete días analizados también se detectaron vuelos de transporte estratégico y varios aviones cisterna, fundamentales para las operaciones de reabastecimiento en vuelo, lo que sugiere la activación de un puente logístico de apoyo militar relativamente intenso.
El patrón de actividad mostró picos operativos los días 27 de febrero, 1 de marzo y 5 de marzo, jornadas en las que se registraron hasta ocho movimientos aéreos diarios.
De acuerdo con los reportes, los vuelos partieron principalmente hacia instalaciones militares estadounidenses en Base Aérea de Aviano y Estación Aeronaval de Sigonella, ambas en Italia, así como hacia bases en Alemania y, en menor medida, hacia instalaciones en las Islas Azores, territorio de Portugal.
Italia, Portugal, Alemania y el Reino Unido figuran entre los países europeos que han autorizado a Donald Trump el uso de sus bases para la ofensiva militar contra el régimen iraní, lo que evidencia la compleja red logística internacional detrás de la operación