La disputa entre España y Estados Unidos por el conflicto con Irán derivó esta semana en un nuevo episodio de tensión diplomática tras desacuerdos sobre el uso de bases militares en territorio español.
El gobierno de Pedro Sánchez negó a Washington el uso de las bases aéreas de Base Aérea de Morón y Base Naval de Rota para el repostaje de aeronaves estadounidenses vinculadas a la operación militar denominada “Furia Épica” contra Teherán.
Tras la negativa española, el gobierno estadounidense anunció que trasladaría sus aviones cisterna a otras instalaciones militares europeas, entre ellas la base aérea de Ramstein Air Base, uno de los principales centros operativos de Estados Unidos en Europa.
La tensión escaló horas después cuando el expresidente y actual líder político estadounidense Donald Trump amenazó con romper relaciones comerciales con Madrid, en respuesta a la decisión del gobierno español.
El episodio ocurre además en un contexto de fricciones dentro de la OTAN, ya que varios socios europeos han expresado su preocupación por la negativa de España a aumentar su gasto en defensa hasta los niveles exigidos por la alianza.
Pese a ello, instituciones europeas como el Consejo Europeo y la Comisión Europea, así como Francia, manifestaron su apoyo y solidaridad con el gobierno de Sánchez frente a las críticas provenientes de Washington.
El intercambio de posiciones ha sido interpretado por analistas como un nuevo capítulo de tensión transatlántica, en medio del complejo escenario geopolítico generado por la escalada en Medio Oriente.