El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que podría haber llegado el momento de promover una transformación política en Cuba, al considerar que el actual sistema constituye el principal obstáculo para el desarrollo económico de la isla.
Durante declaraciones posteriores a su participación en la cumbre del G7, Rubio sostuvo que la situación interna de Cuba —marcada por problemas energéticos, apagones y deterioro de infraestructuras— está directamente relacionada con el modelo de gobierno vigente.
El jefe de la diplomacia estadounidense señaló que gran parte de la crisis eléctrica responde a la falta de mantenimiento de equipos con décadas de antigüedad, lo que, a su juicio, evidencia fallas estructurales del sistema.
Aunque no detalló medidas concretas, Rubio aseguró que Estados Unidos se encuentra “muy cerca” de alcanzar sus objetivos estratégicos en la región, en el marco de una política exterior orientada a generar cambios en el Caribe.
En sus declaraciones también hizo referencia a la coordinación entre distintas áreas del gobierno estadounidense, sugiriendo que las decisiones operativas corresponderían a instancias de defensa, en línea con una estrategia más amplia de la administración.
En el plano internacional, el funcionario indicó que Irán ha mostrado interés en contactos diplomáticos tras recientes tensiones con Estados Unidos e Israel, aunque aún no ha aceptado el plan de paz impulsado por Washington.
Las declaraciones de Rubio se producen en medio de una creciente presión internacional sobre Cuba, mientras persisten los problemas económicos y energéticos en la isla, y en medio de una política estadounidense que combina diplomacia y presión estratégica en distintos escenarios globales.