Un operativo policial contra el poderoso grupo criminal Comando Vermelho dejó al menos 120 muertos en las favelas de Alemão y Penha, en Río de Janeiro, en lo que ya se considera la acción policial más sangrienta de la historia de Brasil. El operativo, denominado “Operación Contención”, fue desplegado el martes con la participación de fuerzas especiales, helicópteros y blindados, con el objetivo de desarticular una red de narcotráfico que controlaba amplias zonas del norte de la ciudad.
Según fuentes oficiales, entre las víctimas se encuentran cuatro agentes policiales, mientras que la mayoría de los fallecidos serían presuntos miembros del Comando Vermelho. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos denuncian abusos, ejecuciones extrajudiciales y saqueos durante los enfrentamientos, y advierten que varias víctimas podrían ser civiles. Vecinos de las favelas reportaron haber encontrado decenas de cuerpos en las calles, en medio de escenas de caos y terror.
El juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, citó al gobernador de Río, Cláudio Castro, para que explique los alcances y justificación del operativo. La acción ha provocado indignación nacional e internacional, al tiempo que el gobierno brasileño sostiene que se trató de una respuesta necesaria ante la creciente violencia de los cárteles.
La escalada de violencia ha tenido repercusiones en toda la región. En Argentina, el Ministerio de Seguridad declaró alerta máxima en las fronteras ante el posible desplazamiento de integrantes del Comando Vermelho. Mientras tanto, en Río, los habitantes de las zonas afectadas continúan viviendo bajo tensión, rodeados por fuerzas de seguridad y con un saldo trágico que ha reavivado el debate sobre la militarización de la seguridad pública en Brasil.