El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, comparecerá como testigo en el juicio federal contra el excongresista republicano David Rivera, acusado de intentar influir en la política de Washington para suavizar las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro durante la Administración de Donald Trump (2017-2021).
El proceso judicial, que se desarrolla en Miami, comenzó la semana pasada con la selección del jurado y ha generado gran expectación por la relevancia política de los implicados. Rivera, de 60 años, enfrenta cargos por conspiración para cometer delitos contra Estados Unidos, actuar como agente extranjero no registrado y lavado de dinero, entre otros.
Acusaciones por millones de dólares
Según la Fiscalía, Rivera habría recibido más de cinco millones de dólares por realizar gestiones destinadas a influir en funcionarios estadounidenses en favor de intereses vinculados al Gobierno venezolano.
Además, está acusado de actuar como agente no registrado de intereses extranjeros, en un caso que pone el foco sobre posibles operaciones de lobby vinculadas a Caracas en territorio estadounidense.
En el juicio también está implicada la asesora política Esther Nuhfer, quien enfrenta cargos similares relacionados con las actividades de consultoría investigadas.
Rubio, testigo clave
La presencia de Rubio en el tribunal ha sido confirmada por la defensa y forma parte de una lista de testigos presentada por la Fiscalía.
El actual secretario de Estado mantiene una relación de larga data con Rivera: ambos compartieron vivienda en los años noventa en Tallahassee, cuando iniciaban sus carreras políticas en Florida.
Durante el proceso, se espera que Rubio aporte información sobre reuniones sostenidas en 2017, cuando aún era senador, en las que Rivera habría planteado propuestas relacionadas con Venezuela.
Un caso con implicaciones políticas
El juicio ha adquirido relevancia nacional al involucrar a un alto funcionario en ejercicio como testigo, algo poco habitual en la política estadounidense.
La Fiscalía sostiene que Rivera utilizó sus conexiones políticas para intentar influir en la postura de Estados Unidos hacia el gobierno de Maduro, mientras que la defensa insiste en que sus actividades formaban parte de una consultoría privada legítima.
Por su parte, Rivera se ha declarado inocente de todos los cargos.
El proceso continúa en la corte federal de Miami y se espera que en los próximos días se presenten nuevos testimonios clave que podrían determinar el rumbo del caso.