Los retratos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro habrían sido retirados de los salones principales del Palacio de Miraflores, así como de distintas sedes ministeriales y representaciones diplomáticas de Venezuela en el exterior, en lo que analistas consideran un gesto simbólico de gran impacto institucional.
Versiones difundidas en entornos políticos señalan que la medida busca despolitizar espacios oficiales que durante décadas estuvieron dominados por la iconografía del “proyecto chavista”, en alusión al largo período en el que las figuras de Chávez y su continuidad con Maduro fueron omnipresentes en edificios públicos, embajadas y dependencias gubernamentales.
La eliminación de estas imágenes representa un hecho de alto contenido político, dado que ambos habían sido convertidos en referentes visuales permanentes de la llamada “revolución bolivariana” dentro de la infraestructura estatal y diplomática. Observadores interpretan el movimiento como parte de una reconfiguración de la narrativa oficial y de señales hacia espacios institucionales y diplomáticos, aunque aún no ha habido una explicación oficial detallada.
Hasta ahora, no se ha emitido una comunicación formal por parte del Ejecutivo venezolano o del Ministerio de Relaciones Exteriores que aclare el alcance de la decisión ni las instituciones involucradas, lo que ha generado diversas interpretaciones y especulaciones en el ámbito político y mediático.
El cambio ocurre en un contexto de transformaciones institucionales y políticas en Venezuela, incluidas recientes excarcelaciones y debates sobre reformas, que han mantenido el foco internacional sobre los símbolos y estructuras del Estado.