El Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó la reubicación de varias unidades de su flota naval en aguas internacionales cercanas a Cuba, en el marco de operaciones que, según fuentes oficiales, responden a ajustes estratégicos y ejercicios rutinarios de seguridad marítima en el Caribe.
De acuerdo con el comunicado emitido por el Pentágono, el movimiento de los buques no constituye una amenaza directa a ningún país de la región y se realiza en cumplimiento del derecho internacional y de los protocolos de navegación en aguas internacionales. Las autoridades estadounidenses subrayaron que la medida busca fortalecer la capacidad de respuesta ante desafíos de seguridad regional y garantizar la libre circulación marítima.
Desde La Habana, el Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su preocupación por la presencia militar estadounidense en las proximidades de la isla, señalando que este tipo de maniobras incrementa la tensión en una zona históricamente sensible. Funcionarios cubanos solicitaron mayor transparencia y llamaron al respeto de la estabilidad regional.
Analistas internacionales señalan que la reubicación de flotas ocurre en un contexto de relaciones bilaterales marcadas por desacuerdos políticos y diplomáticos, aunque destacan que este tipo de despliegues no es inusual en el Caribe. No obstante, advierten que cualquier movimiento militar en la región suele ser seguido de cerca por gobiernos vecinos y organismos internacionales.
Hasta el momento, no se han reportado incidentes ni alteraciones al tráfico marítimo, y ambas partes aseguran que continuarán monitoreando la situación.