El Gobierno de Estados Unidos eliminó las sanciones que pesaban desde 2018 sobre la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en una decisión que marca un cambio significativo en la política de Washington hacia el país sudamericano.
La medida, oficializada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), implica la salida de Rodríguez de la lista de personas sancionadas, lo que le permite recuperar acceso a bienes, realizar transacciones y establecer vínculos financieros sin restricciones directas.
Este movimiento ocurre a casi tres meses del operativo del 3 de enero en el que fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro, lo que derivó en la llegada de Rodríguez al poder.
La decisión también refleja el acercamiento progresivo entre Caracas y Washington, que en las últimas semanas ha incluido la reapertura de la embajada estadounidense, acuerdos energéticos y contactos de alto nivel entre ambos gobiernos.
Rodríguez, quien había sido sancionada durante el primer mandato de Donald Trump por su papel dentro del círculo de poder chavista, ha mostrado disposición, según EE.UU, a mantener una relación de cooperación pese a rechazar la captura de Maduro.
Aunque el levantamiento de sanciones no implica el fin de todas las restricciones contra Venezuela, sí abre una nueva etapa en la relación bilateral, en la que Washington parece apostar por una estrategia de flexibilización gradual mientras impulsa cambios políticos y económicos en el país.