Mientras algunos ya le estaban planchando el traje para la foto en Washington, sorpresa: el boleto todavía no llegó. Parece que los aplausos desde el norte son más marketing que invitación formal.
Le levantan sanciones, le sonríen y hablan de “trabajo conjunto”, y como siempre, más de uno ya canta victoria o derrota, según el humor del día, pero ojo, en política, los aplausos no siempre son premios; a veces son instrucciones disfrazadas.