El ex viceprimer ministro y ministro de Economía de Cuba, Alejandro Gil Fernández, fue condenado a cadena perpetua por espionaje, en uno de los procesos judiciales más severos y opacos registrados en la isla en las últimas décadas. El fallo fue anunciado este lunes por el Tribunal Supremo Popular a través de un comunicado difundido por el diario oficial Granma.
Según el pronunciamiento, Gil fue declarado culpable en un primer juicio realizado entre el 11 y el 13 de noviembre, donde se le atribuyeron delitos de espionaje, cohecho, actos en detrimento de la actividad económica o la contratación, robo y daño de documentos oficiales, así como violación continuada de normas para el manejo de información clasificada.
Sin embargo, el caso resultó aún más complejo: el régimen reveló la existencia de un segundo juicio, hasta ahora no divulgado públicamente, en el que Gil recibió una pena adicional de 20 años de prisión. En esa instancia fue acusado de cohecho continuado, falsificación de documentos públicos, tráfico de influencias y evasión fiscal.
Gil, considerado uno de los funcionarios más cercanos al presidente Miguel Díaz-Canel, fue destituido de manera abrupta en febrero de 2024 y detenido pocos días después. En ese momento, el gobierno solo insinuó que enfrentaba investigaciones por presunta corrupción. No fue hasta noviembre de 2025, tras casi año y medio de silencio oficial, cuando la Fiscalía General confirmó que el exministro también sería procesado por espionaje, un cargo inusual para un funcionario de tan alto nivel.
La doble condena marca un hito en la política interna cubana y deja abiertas interrogantes sobre las motivaciones reales detrás del caso, en medio de una creciente crisis económica y tensiones dentro de la cúpula del poder.