La circulación de dólares estadounidenses en la economía venezolana ha experimentado un notable incremento en los últimos meses, superando incluso el volumen registrado durante todo el año 2025, según afirmó un alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Durante su intervención en la conferencia energética CERAWeek, celebrada en Houston, el subsecretario para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales, Calebb Orr, aseguró que este flujo de divisas responde principalmente a los ingresos generados por la venta de petróleo venezolano.
“Estamos reiniciando la relación y ayudando a recuperar el país y su economía, utilizando la inversión estadounidense para lograrlo”, declaró el funcionario, al destacar el papel de Washington en la reactivación económica del país sudamericano.
Un impulso basado en el petróleo
El aumento en la circulación de dólares coincide con el nuevo acuerdo energético alcanzado este año entre Caracas y Washington para el suministro de crudo venezolano. Este pacto ha permitido incrementar significativamente los ingresos del país.
De hecho, autoridades estadounidenses han señalado que las ventas de petróleo venezolano ya superan los 1.000 millones de dólares y podrían alcanzar más de 10.000 millones anuales en el corto plazo.
Estos recursos, según Washington, están destinados a contribuir a la recuperación económica de Venezuela, tras años de crisis y caída de la producción petrolera.
Mayor presencia del dólar en la economía
El incremento de divisas también refleja la creciente dependencia del dólar dentro de la economía venezolana, un fenómeno que se ha consolidado en los últimos años como mecanismo de protección frente a la inflación y la devaluación del bolívar.
Con el nuevo flujo de ingresos petroleros y la apertura a la inversión extranjera, analistas prevén que la dolarización de facto continúe fortaleciéndose en el país.
Reconfiguración de la relación bilateral
Las declaraciones de Orr se producen en un contexto de acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela en el ámbito energético, tras años de tensiones políticas.
El nuevo esquema de cooperación busca reactivar la industria petrolera venezolana y canalizar recursos hacia su economía, en lo que funcionarios estadounidenses han descrito como un proceso de reconstrucción económica basado en la inversión y el comercio energético.