Gente del Petróleo exige el regreso de Marilú Paredes, la venezolana deportada a África por Estados Unidos

Darwyn Rosales

noviembre 4, 2026

La mujer, de 66 años, fue enviada a Bangui, capital de la República Centroafricana, tras acudir a una cita migratoria obligatoria. La organización denuncia que permanece separada de su esposo, quien enfrenta complicaciones de salud.

La Asociación Civil Gente del Petróleo exigió el retorno inmediato de Marilú Paredes, una venezolana de 66 años deportada por las autoridades de Estados Unidos a Bangui, capital de la República Centroafricana, después de presentarse a una citación migratoria obligatoria.

En un comunicado difundido el 3 de noviembre, la organización expresó su preocupación por las condiciones en las que se produjo la deportación y denunció que Paredes permaneció esposada durante 36 horas antes de ser expulsada del territorio estadounidense.

La asociación cuestionó además que la venezolana fuera trasladada a un país donde, según denunció, no cuenta con familiares, redes de apoyo ni condiciones que le permitan sentirse protegida.

El caso ha generado preocupación por la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra la mujer. En declaraciones difundidas anteriormente por medios de comunicación, Paredes manifestó temor por su seguridad y expresó su deseo de regresar junto a su familia. La venezolana también aseguró que permaneció esposada durante aproximadamente 30 horas durante el traslado.

Separada de su esposo enfermo

Gente del Petróleo advirtió que la deportación provocó la separación de Paredes de su esposo, integrante de esa organización, quien atraviesa una delicada situación de salud.

De acuerdo con el comunicado, el hombre padece diabetes y recientemente sufrió la amputación de una pierna, por lo que requiere cuidados y acompañamiento durante su recuperación. La asociación considera que la ausencia de su esposa agrava las dificultades que enfrenta.

Ante este escenario, Gente del Petróleo solicitó la intervención de organismos internacionales, entre ellos la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), para que se evalúe la situación y se promuevan medidas de protección.

La organización también pidió que se adopten mecanismos humanitarios que permitan a Paredes regresar de forma segura y reunirse con su familia.

El caso de la venezolana vuelve a poner sobre la mesa las dificultades que pueden enfrentar los migrantes deportados a terceros países, especialmente cuando carecen de vínculos familiares, documentación y redes de apoyo en el lugar de destino.

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Darwyn Rosales
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