El Gobierno de Estados Unidos ordenó una pausa temporal de las citas para visas de inmigrante en sus embajadas y consulados alrededor del mundo, como parte de una nueva capacitación dirigida a los funcionarios consulares. El Departamento de Estado explicó que el objetivo es garantizar que los agentes estén preparados para evaluar de manera uniforme la situación económica de los solicitantes y determinar si existe riesgo de que se conviertan en una eventual “carga pública” para Estados Unidos.
La medida afecta a personas que buscan residencia permanente en Estados Unidos, incluidos determinados familiares de ciudadanos estadounidenses y trabajadores que tramitan visas de inmigrante. Las entrevistas que ya estaban programadas están siendo modificadas o aplazadas y, por ahora, el Departamento de Estado no ha establecido una fecha para la reanudación de las citas.
Sin embargo, no se trata de una suspensión de todas las visas estadounidenses. Los solicitantes de visas no inmigrantes, como las utilizadas para turismo, negocios y estudios, no están incluidos en esta pausa global. De hecho, el Departamento de Estado mantiene programas activos para agilizar determinadas citas de visas no inmigrantes en algunas embajadas y consulados.
La decisión se produce después de que el Departamento de Estado comenzara a aplicar nuevas herramientas para evaluar la autosuficiencia económica de los futuros inmigrantes. Desde agosto, Estados Unidos cuenta además con un programa piloto que permite exigir a determinados solicitantes de visas de inmigrante una fianza por “carga pública”, como mecanismo para demostrar que no dependerán de determinados beneficios públicos.
La nueva pausa representa otro endurecimiento de la política migratoria de la administración de Donald Trump y podría generar retrasos para miles de familias que esperan completar sus procesos de residencia. La medida también llega días después de que un juez federal anulara una política anterior que había suspendido la tramitación de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, al considerar que el secretario de Estado había excedido su autoridad legal.
En consecuencia, el dato clave es este: Washington no cerró las puertas a todas las visas, pero sí ha puesto en pausa las citas de inmigración a escala mundial mientras redefine y capacita a sus funcionarios para aplicar criterios más estrictos de solvencia económica.