Un minuto de silencio, oraciones, flores y lágrimas marcaron el primer mes de una tragedia que cambió para siempre la vida de miles de venezolanos. A las 6:04 de la tarde, la misma hora en que comenzaron los terremotos del pasado 24 de junio, ciudadanos, familiares de víctimas, rescatistas y voluntarios rindieron homenaje a quienes perdieron la vida y a aquellos cuyo paradero todavía se desconoce.
En Caracas, uno de los actos centrales tuvo lugar en la Plaza Francia de Altamira, en el municipio Chacao, donde cientos de personas participaron en una misa en memoria de las víctimas. A pocas cuadras, vecinos vestidos de blanco y con flores se concentraron en el lugar donde se levantaba uno de los edificios que colapsaron durante los sismos y cuyos escombros ya habían sido retirados.
La escena más conmovedora se vivió en Caraballeda, estado La Guaira, una de las zonas cero de la catástrofe. A las 6:04 de la tarde se paralizaron durante unos minutos las máquinas, martillos y labores de búsqueda. Frente a los restos de complejos residenciales destruidos, familiares y rescatistas guardaron silencio entre velas, flores, juguetes y objetos recuperados de los escombros. Para muchas familias, el homenaje estuvo acompañado por una realidad especialmente dolorosa: todavía esperan recuperar a sus seres queridos.
Un mes después, las dimensiones de la tragedia siguen siendo enormes. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó el 24 de julio que los balances oficiales contabilizaban 5.398 fallecidos, 16.740 heridos y 17.907 desplazados, además de más de 23.000 personas alojadas en 107 campamentos de transición. Las cifras, sin embargo, han continuado actualizándose conforme avanzan las labores de recuperación e identificación.
Durante sesenta segundos Venezuela volvió a aquel 24 de junio. Un minuto sin maquinaria, sin sirenas y sin el ruido cotidiano de las zonas devastadas. Un minuto para recordar a quienes murieron, acompañar a quienes todavía buscan respuestas y reconocer a un país que, un mes después de los terremotos, continúa entre el duelo, la búsqueda de desaparecidos y el enorme desafío de comenzar a reconstruirse.