Nuevas declaraciones surgidas durante el juicio del caso PDVSA-Cripto sacudieron este lunes al chavismo luego de que el exfiscal venezolano Zair Mundaray afirmara que el empresario Samark López denunció presuntas presiones para grabar videos falsos que implicaran a figuras del oficialismo y de la oposición en supuestas conspiraciones contra Nicolás Maduro.
Según publicaciones realizadas por Mundaray y reseñadas por medios como La Patilla, López habría declarado durante la más reciente audiencia del caso que recibió instrucciones para señalar directamente a Diosdado Cabello como supuesto líder de una trama destinada a sacar del poder a Nicolás Maduro mediante financiamiento ilícito y compra de voluntades.
De acuerdo con la versión difundida por el exfiscal, las presiones habrían sido atribuidas al actual fiscal general venezolano Tarek William Saab, quien presuntamente buscaba construir expedientes que involucraran tanto a dirigentes chavistas como opositores.
Mundaray aseguró además que las supuestas maniobras pretendían vincular también a figuras opositoras como Julio Borges y Leopoldo López, así como a periodistas venezolanos, en una presunta estrategia para presionar, neutralizar o extorsionar adversarios políticos y actores incómodos dentro de la pugna interna del chavismo.
Hasta el momento, no existe confirmación oficial independiente sobre el contenido íntegro de las declaraciones realizadas en la audiencia ni se han divulgado actas judiciales públicas del proceso. Tampoco el Ministerio Público venezolano ha emitido comentarios sobre las acusaciones difundidas por Mundaray.
El caso PDVSA-Cripto es considerado uno de los mayores escándalos de corrupción vinculados a la estatal petrolera venezolana y ha involucrado a decenas de funcionarios, empresarios y operadores financieros señalados por presunto desfalco multimillonario mediante operaciones petroleras y criptoactivos.
Durante las últimas semanas, Mundaray ha venido divulgando detalles sobre supuestas tensiones internas, presiones judiciales, denuncias de tortura y fracturas dentro del chavismo relacionadas con el juicio contra el exministro Tareck El Aissami y su entorno empresarial.