La Conferencia Episcopal Venezolana expresó este domingo su “profunda consternación y dolor” por la muerte bajo custodia estatal de Víctor Hugo Quero Navas, cuyo fallecimiento fue reconocido oficialmente esta semana por el gobierno venezolano después de meses de búsqueda desesperada por parte de su madre. La información fue difundida por EFE Noticias.
En un comunicado publicado con motivo del Día de las Madres, la Iglesia venezolana exigió al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo actuar con “verdadera autonomía e independencia” para esclarecer lo ocurrido y establecer responsabilidades.
La CEV sostuvo que es “imperativo” determinar las responsabilidades penales y administrativas de los funcionarios que, por acción u omisión, permitieron que el joven permaneciera aislado de su familia y muriera bajo custodia estatal sin garantías de debido proceso.
El pronunciamiento también expresó solidaridad con Carmen Navas, madre de Víctor Quero, a quien la organización describió como símbolo del sufrimiento de cientos de familias venezolanas que buscan respuestas sobre sus seres queridos detenidos o desaparecidos.
“La Iglesia se solidariza con el dolor de quienes buscan la verdad en medio de la opacidad institucional”, señaló el documento, en el que además se recordó que el Estado venezolano tiene la obligación moral y jurídica de garantizar la vida e integridad física de todas las personas privadas de libertad.
La reacción de la Conferencia Episcopal ocurre en medio de la conmoción nacional generada por el caso de Víctor Hugo Quero, cuya muerte ha provocado denuncias de desaparición forzada, presuntas torturas y graves violaciones de derechos humanos dentro del sistema penitenciario venezolano.
Diversas organizaciones civiles y sectores políticos continúan exigiendo una investigación independiente y transparente sobre el caso.