La desaprobación de Delcy Rodríguez aumentó en abril, reflejando el creciente malestar de los venezolanos ante la persistente crisis económica y la falta de mejoras concretas en sus condiciones de vida.
Según una encuesta reciente de AtlasIntel, el rechazo a su gestión subió al 47 %, mientras que su aprobación cayó al 31 %, evidenciando una pérdida de respaldo en apenas un mes.
El deterioro del clima social está directamente vinculado al pesimismo económico generalizado: un 77 % de los ciudadanos considera que la economía es mala y un 76 % opina lo mismo del mercado laboral, en un contexto marcado por inflación, bajos salarios y dificultades para acceder a bienes básicos.
Este escenario incrementa la presión sobre el gobierno de Rodríguez, que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro en enero y ha intentado impulsar reformas económicas y acuerdos internacionales para estabilizar el país.
Sin embargo, los resultados aún no se traducen en mejoras tangibles para la población, lo que alimenta la impaciencia social y el resurgimiento de protestas en distintos sectores.
El aumento del rechazo a la gestión oficial marca un momento crítico para el gobierno interino, que enfrenta el desafío de responder a la crisis económica mientras crecen las demandas por cambios políticos y soluciones urgentes.