Por Javier Núñez Leal – Periodista venezolano
No todos van a volver, de hecho, el Observatorio de la Diáspora Venezolana (ODV) estima que sean menos del 30 por ciento los venezolanos que retornen al país. Entiendo que de Venezuela se fueron más de ocho millones de connacionales, estamos hablando de que apenas volverían; poco más, poco menos de dos millones cuatrocientos mil personas. Un número alarmante y te voy a explicar el porqué.
Este quizás sea el daño más grande que le ha hecho el chavismo al futuro de nuestro país, porque la economía, más temprano que tarde se recupera, la democracia puede volver a tomar las riendas del país y el estado derecho abrirá camino a un futuro prometedor, pero la fuga de cerebros nos generará retrasos que pocos se han tomado el tiempo para pensar.
Y esto no es retórica, en un país el capital más importante no son los recursos naturales, sino su gente y el conocimiento técnico y profesional en áreas específicas que estos tengan. Durante décadas Venezuela invirtió miles de millones de dólares en la formación de profesionales, generando una riqueza incalculable que hoy está esparcida por el mundo.
De hecho, PDVSA fue una de las empresas petroleras más importantes del mundo gestionada por mano de obra cien por ciento venezolana y ese fue el resultado de años de trabajo y capacitación.
A día de hoy y a modo de ejemplo, seguimos siendo la primera reserva petrolera del mundo, sin embargo, no quedan casi ingenieros, geólogos, geofísicos, ingenieros químicos, ambientales, especialistas en software ciberseguridadad, y un incontable número de etcétera, que dirijan la reconstrucción de la empresa petrolera y esto se repite en cada sector vital para levantar el país.
Los datos no mienten. La diáspora venezolana es de las comunidades de migrantes mejor preparadas y cualificadas; eso es lo que reflejan los estudios realizados por ACNUR en distintos países donde se ha concentrado la mayor parte de la inmigración venezolana.
En el caso de España, el 68% de los migrantes venezolanos tiene un título universitario, mientras que en Estados Unidos las estimaciones son del 57% y en Perú supera el 61%. Toda vez que de esos más de ocho millones, el 14% posee estudios de doctorado.
Y es que el problema no es solo cuántos venezolanos no van a volver, sino por qué lo deberían hacer. El propio ODV señala que la decisión de retorno está condicionada principalmente por factores estructurales: seguridad, estabilidad económica, funcionamiento de los servicios y oportunidades reales de empleo. No se trata de nostalgia ni de voluntad, se trata de condiciones.
A esto se suma una realidad aún más determinante: la vida ya continuó fuera de Venezuela. Millones de venezolanos no están “de paso”; están establecidos, tienen hijos, hipotecas, estabilidad laboral y redes sociales construidas durante años. El propio ODV reconoce que la integración en los países de acogida y la mejora en la calidad de vida son factores clave que reducen significativamente la intención de retorno. Es decir, Venezuela no solo perdió talento, perdió gente que ya echó raíces en otro lugar.
Por eso, el verdadero drama no es el número de los que se fueron, sino la certeza de que una parte importante de ese capital humano no volverá jamás. Y sin ese talento, la reconstrucción del país será más lenta, más costosa y más incierta. Porque los países no se levantan solo con petróleo, ni con discursos, ni con esperanza: se levantan con gente preparada. Y esa, en gran medida, hoy está fuera.
(@JavierMigrante) Periodista