Por: Javier Núñez Leal (@javiermigrante)
Periodista venezolano.
Pedro Sánchez se las está cobrando a los venezolanos y el delito es pensar diferente. Tras haberse publicado cifras que demuestran que los venezolanos son la comunidad de inmigrantes que menos vota al socialismo en España, se ordenó, con “mano zurda”, comunicar el fin de la Residencia por Razones Humanitarias (RH) para este colectivo. ¿Casualidad? No creo.
Con mucha astucia, el gobierno de Sánchez no emitió ningún comunicado en el Boletín Oficial Español (BOE), sino que, en lugar de, utilizó el diario de izquierda El País, para anunciar a los cuatro vientos que la RH llegará a su fin en junio de este 2026, hecho que se confirmó y formalizó tras la aprobación y activación de la Regularización Masiva.
Es importante recordar que hasta ahora se habían beneficiado más de doscientos cuarentamil venezolanos con esta medida y muy a pesar de la crítica situación en Venezuela, que dejó la intervención del gobierno de los Estados Unidos con la extracción de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en el país caribeño, el sanchismo pone fin a este beneficio.
Se han amparado, excusado y cubierto las espaldas en la implementación del Pacto Migratorio, una medida que ha tomado la Unión Europea, con el fin de frenar la inmigración irregular, medida que entra en vigor a mediados de 2026. Pero con todo, los españoles comentan en Madrid que el Sanchismo les ha pasado factura a los venezolanos y es que aunque la RH no les permite votar, sí es conducente, si así lo quisieran, a la nacionalidad española.
Los venezolanos, así como el resto de los hispanoamericanos, pueden solicitar la nacionalidad española al cabo de dos años de residencia legal en España, y visto los números que reflejan que este colectivo prefiere o elige votar a la derecha, el Sanchismo los mandó a vía convencional, a fin de “frenar” a futuros votantes del Partido Popular y VOX.
Y es ahí donde se cae el relato, porque si algo han demostrado los datos es que los venezolanos no son un problema para el sistema, ya que son uno de los colectivos que más aportan a la Seguridad Social, toda vez que mejor se integran a la cultura y las formas de vida de España.
Queda claro, el gobierno no ayuda, administra. No protege, regula según le conviene. Abre y cierra la puerta dependiendo de quién entre y de qué pueda obtener a cambio.
Y cuando los números no acompañan en las urnas, las reglas cambian. Porque en el fondo, no se trata de solidaridad ni de derechos humanos, sino de control. Y en ese juego, los venezolanos han pasado de ser útiles a ser incómodos e incluso indeseados por el Sanchismo.