El gobierno de Irán endureció su postura en medio de la escalada regional y anunció el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, advirtiendo que cualquier embarcación que intente cruzar sin autorización será “atacada y destruida”.
La medida fue adoptada como respuesta a recientes ataques de Israel contra posiciones de Hezbollah en Líbano, lo que ha reavivado las tensiones en Medio Oriente y ampliado el alcance del conflicto.
El anuncio supone, en la práctica, la ruptura del acuerdo alcanzado horas antes con Estados Unidos, que contemplaba una reapertura temporal del tránsito marítimo como parte de una tregua para reducir la escalada militar.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas más importantes del comercio energético global, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial, por lo que cualquier restricción impacta directamente en los mercados internacionales.
La nueva advertencia iraní eleva el riesgo de confrontación directa en la región, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro del frágil alto el fuego y las posibles consecuencias económicas y geopolíticas de un conflicto mayor.